La celebración y los eventos varios relacionados fueron muchos. El primero de ellos fue una cenita morrántica en "El Palacete", un restaurante de situado en la calle Álamos en el que siempre pensábamos celebrar una ocasión especial.
Nos pusimos guapos y conducimos hasta la capital a cener un fabuloso carpacho de buey para comomenzar la velada, seguido de solomillo de cerdo para mi gordo y pato para mí.
Y de postre... un circulito de cocholate delicioso con un helado (atención a la flor que hay encima y que os prometo que era natural como la vida misma)
El champán fue invitación de la casa (mi amado tiene una habilidad especial para sacar de gratis esta bebida alcohólica burbujeante)
Eso fue el viernes por la noche 1 de mayo y el día 4 bajamos al pueblo a que Pepe soplara las velas son sus papis Pepe. Cena a tutiplen y muchas risas...