Y pasó la Feria, esos días en el que los residentes de Brooklyn literalmente se transforman en aves nocturnas que durmen de día y viven de noche. Aunque también la Feria sirve para darte cuenta de cuánto has envejecido y cómo andas de fondo...
En el fondo viene a ser como una escala de valores:
1. Si pasa el primer día y no has entrado a una "taska", puede ser porque te has encontrado con aquellos que ves todos los años por estas fechas y has pasado toda la noche recordando las batallitas en tus tiempos de juventud en ese mismo sitio. No hay que preocuparse, el ser humano no es nada sin un entorno social.
2. Si pasa el segundo día descubres que ese entorno social del que te rodeas solo frecuenta (por este orden): "lo del cura", "El Mojito" cuando se quiere ir de cool y el Sur cuando quieres "bailar" (sobra de decir que no al mismo ritmo de aquellos maravillosos años en los que podías llegar a pelear por quetarte 10 minutos más), empieza a plantearte el por qué de tus comportamientos.
3. Si pasa el tercer día y cuando dan las 11 de la noche te ves tentado a quedarte viendo esa peli que están echando, preocúpate.
4. Si el cuarto día tu tema de conversación no pasa del "ya no somos lo que éramos" y te dedicas a hacer una lista de motivos para ello, asúmelo, nunca volverás a ser como uno de esos adolescentes que entre copas te confiesa que en lo que va de Feria solo ha dormido 8 horas
5. Si el quinto y el sexto día te preguntas cómo una feria de un lugar de 3.148 habitantes (según datos de elmorche.org) puede llegar a durar seis días... mejor te pides otra copa y brindas por lo que queda por venir.
Os dejo con algunos de los recuerdos de este año:
Las hambres de gofres
Los coches choque
