Mudarme a Brooklyn me ha hecho comprender que siempre hay una primera vez para todo.
La primera vez que eliges unas cortinas, la primera vez que aprendes la diferencia entre cocinar y COCINAR. La primera vez que haces el descubrimiento... ¡Dios, no queda comida! La primera vez que reflexionas "juraría que ayer limpié el polvo"... La primera que reconoces "no debería haber comprado esa cafetera"...
Las primeras veces siempre están a nuestro lado.
Algunas te gustán menos y algunas te gustan más. Pero siempre existen esas primeras veces especiales que son perfectas tal y como sucedieron, sencillamente porque fue la primera vez...
La primera vez que colgaste un cuadro...
La primera vez que intestate poner nuestro nombre en un buzón...
La primera vez que almorzaste en tu terracita...
Tu primera portería...
Tu primera reunión con "Los Corleone"...
Y todas aquellas que están aún por llegar...
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