Podría decirse que las mañanaS que amanecen los domingos hacen que me sienta realmente agustito. Brooklyn aun no ha despertado. Poca gente en las calles. Apenas unos cuantos de esos que no están dispuestos a dejar perder en la vida ni un minuto mas. Poco a poco comienzan los sonidos, las pequeñas cosas también hacen ruido al moverse... Preparo una taza de té, la primera del domingo sabe aun mejor. Comienzo a despertarme. Salgo a mi jardin y me hago un regalo: dejo pasar el tiempo sin hacer nada, me dedico a mirar las nubes y a escuchar a los pájaros. Doy a mi taza otro sorbo y pienso "de hoy no pasa que limpie el coche". Como va quedando poca teína, pongo más agua a hervir (tu cuerpo nunca tendrá demasiado té en un domingo mañanero). Alimento a mis plantas y voy al armario a cojer algo para ponerme encima, puede que la escena sea bonita pero empiezo a tener algo de frío. Decido pasar al calorcito de la madriguera y poner una canción de esas que te dicen: despacio... todo el día es tuyo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Como a esta madrigera todos sois bienvenidos, también os invitamos a comentar los casos...