Algunas veces, se dejan ver por nuestras vidas esas personas que con solo mirarlas se las conoce. Este es el caso de ¿JOE? (me gusta ese nombre para él). El domingo pasado Joe se sentó en la puerta de la iglesia de Brooklyn a leer su libro. Supongo que se sentiría como en casa por lo relajado que parecía o tal vez sintiese que estaba en casa, puede que lo que lo rodeaba fuera esto precisamente. Me senté en la ventana y me quedé mirando a Joe durante mas de diez minutos. Me gustaba imaginar qué hacía aquí, qué le habia deparado la vida, qué estaba leyendo y qué ponía en el cuaderno sobre el que estaba su lata de monedas. Se fue algo después de que la misa acabase. Sólo le dieron algunas monedas. Me hubiera encanto hablar con él e invitarlo a una taza de té. Me hubiera gustado también que me hablase de su vida y de su libro. Pero Joe se colgó su mochila y su gitarra y se fue camiando por Brooklyn con paso seguro. Pasó la parada de autobús y la panadería y siguió caminando. Si alguna vez ves a Joe o si ves a algún otro Joe, salúdalo de mi parte. Dile que el próximo domingo volveré a mirar por la ventana.
lunes, 2 de marzo de 2009
¿LE LLAMAMOS JOE?
Algunas veces, se dejan ver por nuestras vidas esas personas que con solo mirarlas se las conoce. Este es el caso de ¿JOE? (me gusta ese nombre para él). El domingo pasado Joe se sentó en la puerta de la iglesia de Brooklyn a leer su libro. Supongo que se sentiría como en casa por lo relajado que parecía o tal vez sintiese que estaba en casa, puede que lo que lo rodeaba fuera esto precisamente. Me senté en la ventana y me quedé mirando a Joe durante mas de diez minutos. Me gustaba imaginar qué hacía aquí, qué le habia deparado la vida, qué estaba leyendo y qué ponía en el cuaderno sobre el que estaba su lata de monedas. Se fue algo después de que la misa acabase. Sólo le dieron algunas monedas. Me hubiera encanto hablar con él e invitarlo a una taza de té. Me hubiera gustado también que me hablase de su vida y de su libro. Pero Joe se colgó su mochila y su gitarra y se fue camiando por Brooklyn con paso seguro. Pasó la parada de autobús y la panadería y siguió caminando. Si alguna vez ves a Joe o si ves a algún otro Joe, salúdalo de mi parte. Dile que el próximo domingo volveré a mirar por la ventana.
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Me gusta tu manera de mirar el mundo, me ayuda a recordar que hay muchas formas de observar lo que nos rodea, me recuerda que a veces olvidamos muchas cosas.
ResponderEliminarDespués de leer tu post, a mi también me gustaría hablar con Joe y tomarme el té con vosotros...
Un beso